miércoles, 14 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Flores del corazón

Flores del corazón

«- Esas tumbas son muy antiguas y de gente pobre, por eso no tienen ni lápida. Nadie las cuida. Yo les amontono tierra encima para que las respeten y no las pisen. Hay mucho cafre.

- Pero... tienen flores. ¿Quién se las pone?

- Yo. La gente cambia con demasiada frecuencia las flores de las tumbas de sus familiares, están nuevas y las tiran. Yo las recojo y se las coloco a estos pobres que no tienen a nadie.»


Charlas con el enterrador II

lunes, 14 de junio de 2010

Un buen recuerdo


«Aquí yace un famoso cardenal que hizo mucho bien y mucho mal; pero el bien lo hizo siempre mal y el mal lo hizo siempre bien.»




Cuentan las crónicas que, una vez muerto Richelieu, corrió por París este epitafio que, por supuesto, nunca se puso en su tumba. El cardenal Richelieu (1585-1642) fue secretario de la Reina de Austria, esposa de Luis XIII de Francia y luego valido del Rey.

Ojalá cuando nos vayamos, dejemos buen recuerdo.

lunes, 7 de junio de 2010

El regalo de la vida

La Chopera

«Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños. Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: 'El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir'. No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver.»


José de Sousa Saramago (1922-2010)
Escritor, periodista y dramaturgo portugués
"De cómo el personaje fue maestro y el autor su aprendiz"
Discurso ante la Academia Sueca - 7 de Diciembre de 1998

Fotografía: La Chopera
Autor: Landahlauts

lunes, 31 de mayo de 2010

El Orco

Cimetière du Père-Lachaise

«¡Ay! ¡Pobres de nosotros!
¡Qué poquita cosa es el hombre!
¡He aquí en qué pararemos todos nosotros cuando el Orco se nos lleve!
¡A vivir pues, mientras tengamos salud!»

«Eheu nos miseros, quam totus homuncio nil est!
Sic erimus cuncti, postquam nos auferet Orcus.
Ergo vivamus, dum licet esse bene.»
Satyricon [XXXIV]
Cayo Petronius Niger (~27-66 A.D.),

lunes, 24 de mayo de 2010

Madres

Ángeles

«Al principio viene mucha gente, especialmente si el muerto era joven. De esos, hay muchos, por los accidentes de tráfico... Vienen frecuentemente a visitarlos la novia o el novio,  los amigos, los padres, los tíos... Luego conforme pasa el tiempo, cada vez van viniendo menos veces... hasta que dejan de venir.
Y, al final, ¿sabes quién es la única persona que sigue visitándolo? La madre. Al final sólo la madre se acuerda... por muchos años que pasen»
Charlas con el Enterrador I

Fotografía: Ángeles

lunes, 17 de mayo de 2010

De breuitate vita

Cimetière de Montmartre

«La mayor parte de los mortales, oh Paulino, se queja de la malignidad de la Naturaleza, por habernos engendrado para un tiempo tan breve y porque este espacio de tiempo que se nos dio se escurre tan velozmente, tan rápidamente, de tal manera, que con excepción de muy pocos, a los restantes los destituye de la vida justo cuando para vivir se están preparando. Y no es sólo la turba y el vulgo imprudente que gimen de esto que creen un mal común; también este sentimiento ha provocado quejas de claros varones. De ahí viene aquella sentenciosa exclamación del príncipe de los médicos: La vida es breve; el arte largo.


(...)


No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. Asaz larga es la vida y más que suficiente para consumar las más grandes empresas si se hiciera de ella buen uso; pero cuando se desperdicia en la disipación y en la negligencia; cuando a ninguna cosa buena se dedica, al empuje de la última hora inevitable sentimos que se nos ha ido aquella vida que no reparamos siquiera que anduviese. Y es así: no recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos; ni somos de ella indigentes, sino manirrotos.


Así como las riquezas, aun copiosas y regias, si vinieren a poder de un mal dueño, en un momento se disipan; pero confiadas a un buen administrador, aunque módicas, se acrecientan con su mismo uso, así también nuestra vida harto espaciosa para quien la dispone buenamente.»

Lucio A. Séneca (Siglo IV a. N.E.)
Filósofo Andaluz
Extraido de "De breuitate vita"

martes, 11 de mayo de 2010

Charlas con el Enterrador

El Blanqueo

En mi recorrido por los cementerios de Andalucía, en especial en aquellos de pueblos pequeños, suelo buscar al enterrador. Lo hago por varios motivos. El primero de ellos es la cortesía: presentarme y contarles qué hago en "su" cementerio, y porqué quiero hacer fotos en un lugar que no suele ser muy fotografiado. El segundo es porque ellos, mejor que nadie, pueden contarme la historia del lugar, mostrarme rincones y contar anécdotas sobre el camposanto y sobre su trabajo en general. Un buen rato de charla con el enterrador es un complemento genial para la visita y las fotos a un cementerio.

Hasta la presente, todos ellos han sido muy agradables. Sospecho que quizás esa amabilidad se vea doblemente motivada porque no suele ser el suyo un trabajo que genere interés en cualquiera, antes al contrario, suele producir cierto rechazo. Su profesión es tan digna como cualquier otra, en especial si la ejerces con buen hacer interés y con profesionalidad. Y, creédme, he encontrado muchos de ellos que cumplen esas condiciones.

Fruto de esas conversaciones nace una nueva sección en "Exitus Letalis": Charlas con el Enterrador. Y, en ellas, habrá un poco de todo...

Fotografía: El blanqueo

domingo, 2 de mayo de 2010

Ruta Europea de los Cementerios

Cementerio Municial de San José, en Granada (Andalucía)
Mañana, el Consejo de Europa decidirá si incluye la "Ruta Europea de Cementerios" en su catálogo de Itinerarios Culturales. La propuesta de inclusión partió de la Asociación Europea de Cementerios Significativos (ASCE) y concedería a esta ruta un estatus y categoría idénticos a los que disfrutan rutas culturales similares, como Las Rutas de El Legado Andalusí o el Camino de Santiago.

El programa de Itinerarios Culturales, asupiciado por el Consejo de Europa, nació hace 23 años y persigue que los europeos nos acerquemos a nuestro patrimonio, a nuestra historia y a nuestra rica herencia cultural.

Y eso, entre otras cosas, podemos encontrar en algunos de nuestros cementerios: escultura, arquitectura.. incluso su particular literatura en eesas evocaciones que se dejaban inscritas para siempre en las lápidas.

Son 49 cementerios de 37 ciudades europeas y de 16 países. El Cementerio de San José, en Granada y el de Monturque, en la Comarca de la Campiña Sur Cordobesa, son los únicos cementerios andaluces incluidos en la Ruta. Pero hay muchos más: Belgrado, Génova, Roma, Bolonia, Maribor, Cavriago, Londres, Florencia, Varsovia, Porto, Santander, Plymouth, Berlín, Tallín, Donostia, Barcelona, Viena, París, Parma, Terrassa, Cracovia, Bilbo, Madrid, Cagliari y Valencia.

Esta iniciativa está respaldada, incluso, con grupos de apoyo en Facebook.

Cruzaremos los dedos...

Fotografía: Cementerio Municipal de San José
Autor: Landahlauts

miércoles, 28 de abril de 2010

Vendrá la muerte...

Gedächtnis

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Autor: Cesare Pavese (1908-1950)


Verrà la morte e avrà i tuoi occhi

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla

Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
Cesare Pavese (1908-1950)


Verrà la morte e avrà i tuoi occhi en la voz de Vittorio Gassman, aquí


Fotografía: Gedächtnis

lunes, 19 de abril de 2010

Temores

Cimetière du Père-Lachaise


«Claudio: ¡La muerte es una cosa terrible!

Isabela: ¡Y una vida en la vergüenza, despreciable!

Claudio: ¡Sí!… Pero morir e ir no sabemos adónde; yacer en frías cavidades y quedar allí para pudrirse; este calor, esta sensibilidad, este movimiento, convertirse en un puñado de blanda arcilla; esta inteligencia deliciosa, bañarse en olas de fuego, o residir en alguna región escalofriante, de murallas de hielos espesos; estar aprisionado, en vientos invisibles y arremolinarse, con violencia sin tregua, en derredor de un mundo suspendido en el espacio; o volverse más miserable que el más miserable de esos seres que imaginan aullando pensamientos inciertos y desarreglados. ¡Es demasiado horrible! La vida terrenal más penosa y más maldita que la vejez, la enfermedad, la miseria o la prisión puedan imponer a una criatura, es un paraíso en comparación a lo que tememos de la muerte. »



miércoles, 14 de abril de 2010

Huellas de dolor y muerte

Huellas de traición y muerte


Huellas del plomo traidor que arrancó del corazón de muchos la esperanza nacida un 14 de abril de 1931.


En la puerta de entrada al Cementerio de Armilla, en la Comarca de la Vega, se pueden observar las huellas de bala de las ejecuciones. Durante décadas han estado ocultas: repelladas con yeso y blanqueadas con cal. Pero, sobre todo, ha estado ocultas por el miedo y el silencio cómplice.

Nunca cicatriza una herida tapándola sin curar. Y menos, si la cubre una costra sucia y maloliente de impunidad e injusticia.

Acabaron con aquella primavera y llegó un invierno largo, cruel y sangriento.

Acabaron con aquella primavera, pero vendrán otras.

sábado, 10 de abril de 2010

Miradas inquietantes

Miradas inquietantes

inquietud. (Del lat. inquietūdo).

1. f. Falta de quietud, desasosiego, desazón.
Fuente: DRAE

jueves, 8 de abril de 2010

Incomprensión

La Muerte..

Incomprensión (Detalle)

...esa gran incomprendida.

Incomprensión

La foto está tomada en el Jardín de las Cenizas del Cementerio Municipal de San José, en Granada (Andalucía).

Fotografía: Incomprensión